MAS DE LA MITAD DE LAS CARCELES ESPAÑOLAS TIENEN FARMACIAS ILEGALES

De los 66 centros penitenciarios que hay en España dependientes de Instituciones Penitenciarias(Cataluña y País Vasco tienen la competencia de los suyos), solo 16 tienen un Servicio de Farmacia legalizado. El resto, según Xosé Manuel Rey, asesor jurídico de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH), “se encuentran en situación ilegal”.

Es decir, hay un farmacéutico especialista de manera continua que se encarga de la recepción, gestión y dispensación de los medicamentos. En el resto, o no hay uno contratado (se encargan otros profesionales) o lo hace a tiempo parcial, en el mejor de los casos.Se trata de una situación que la SEFH lleva denunciando desde hace tiempo. Por ello ha organizado este jueves su Primera Jornada Nacional de Farmacia Penitenciaria, ‘Hacia la legalización y el reconocimiento profesional’.

Propuesta de la SEFH

Para organizar la situación, la SEFH propone establecer un Servicio de Farmacia legal en los centros de más de mil reclusos, mientras que los de menos cantidad dispongan de un depósito de medicamentos gestionado por un farmacéutico especialista.

La diferencia entre unos y otros, ha explicado Gloria Hervás, farmacéutica en el centro penitenciario de Albolote (Granada), se basa principalmente en detalles administrativos, como el poder de compra y la recepción directa de los medicamentos (en lugar de hacerse a través del Servicio de Farmacia Hospitalario asociado).

Hervás ha dado puesto cifras a la atención farmacéutica en instituciones penitenciarias. De media existe un farmacéutico por cada 1.405 internos, mientras que hay un médico por cada 140 y un enfermero por cada 87

Diferencias autonómicas

La diferencia entre comunidades autónomas es más que notable: mientras Castilla-La Mancha dispone de uno de estos profesionales por cada 574 reclusos, en Andalucía la proporción se eleva a uno por cada 2.288 internos.

El no cumplimiento de la legislación vigente tiene consecuencias. Hervás cita un estudio donde se señala que “la integración del farmacéutico en los equipos penitenciarios reduce hasta en un 47 por ciento los efectos adversos de los medicamentos”.Y es que fármacos ampliamente utilizados en la población reclusa, como los antivirales y los neurolépticos, tienen numerosos efectos adversos y son caros. Hervás ha recordado que, por ley, “la población reclusa debe ser tratada en las mismas condiciones que la población general y, a día de hoy, no lo está”.

Sistema europeo de verificación de medicamentos

Por su parte, María Soledad Díaz-Maroto, técnica superior Farmacéutica de la Subdirección General de Coordinación de Sanidad Penitenciaria, ha destacado que a partir del próximo febrero, cuando entre en vigor el sistema europeo de verificación de medicamentos, las gestiones se van a complicar.

Cada envase llevará un código que lo distinga del resto, que debe estar verificado y trazado desde la farmacia. La reciente celebración de oposiciones para cubrir cinco plazas de Farmacia en centros penitenciarios va a aliviar parte del problema, y parece que ha habido un cambio en la nueva Dirección General de Sanidad Penitenciaria, prestando más interés a esta cuestión, por lo que la situación puede mejorar en el corto plazo.

Autor entrada: Carmen .